EL MOMENTO MÁGICO
Es
necesario correr riesgos. Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando
dejamos que suceda lo inesperado.
Todos
los días dios nos da, junto con el Sol, un momento en el que es posible cambiar
todo lo que nos hace infelices.
Todos
los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no
existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana. Pero quien presta
atención a su día, descubre el instante mágico. Ese momento existe: un momento
en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos
permite hacer milagros.
La
felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista. El
instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros
sueños. Vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles, vamos a afrontar
muchas desilusiones… pero todo es pasajero, y no deja marcas. Y en el futuro
podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.
Pobre
del que tiene miedo de correr riesgos. Porque ése quizá no se decepciones
nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen un sueño. Pero al
mirar hacia atrás –porque siempre miramos hacia atrás- oirá que el corazón le
dice:
-
“¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? ¿Qué hiciste con
los talentos que tu Maestro te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva,
porque tenías miedo de perderlos. Entonces, esta es tu herencia: la certeza de
que has desperdiciado tu vida”.
Pobre
de quien escucha estas palabras. Porque entonces creerá en milagros, pero los
instantes mágicos de su vida ya habrán pasado.
LA MEDITACIÓN
La
meditación y la visualización te ayudarán a dejar de pensar tanto y a viajar al
pasado. Se producirá una curación. Empezarás a utilizar la mente que no usas.
Verás. Comprenderás. Y serás más sabio. Entonces habrá paz.
Nuestros
corazones conocen el camino de la felicidad y de la paz interior. Prácticas
espirituales como la meditación y la oración nos recuerdan lo que ya sabemos. Cuando
nos olvidamos del mensaje de nuestro corazón y caemos en la rutina y en los
baches de la vida, nos sentimos insatisfechos y desdichados. Nos deprimimos y
nos ponemos nerviosos. Nuestra perspectiva está borrosa, hemos olvidado nuestro
plan de vida, nos hemos perdido.
El
remedio es sencillo. Dedica tiempo a recordar tu divinidad, tu naturaleza espiritual.
Recuerda por qué estás aquí. La meditación es una forma de despertar la memoria.
La
meditación es el arte o la técnica de poner la mente en blanco para acallar la
cháchara perpetua que normalmente llena nuestra conciencia.
En
la tranquilidad de la mente silenciosa, la persona que medita empieza a ser
observadora, a alcanzar un nivel de alejamiento y, con el tiempo, a darse
cuenta de que existe un nivel de conciencia superior.
Querida Bruixeta, ambos conceptos no son una recomendación, pues
los tienes más que superados hace tiempo; pero son las cualidades en que
siempre te he considerado como una excelente dadora.
BESOS Y ABRAZOS MIL
EN ESTE DÍA TAN SIGNIFICATIVO, PARA TÍ.




