domingo, 8 de junio de 2014

ANNA, SOROR...



Don Miguel le anunció su pronto embarque en uno de los galeones armados para la caza de piratas que cruzaban de Malta a Tánger. Admitían a cualquiera en esas embarcaciones, a menudo mal equipadas o vetustas, y la tripulación se componía de aventureros, a veces incluso de antiguos piratas o de turcos convertidos, bajo las órdenes de algún capitán por azar. Los sirvientes, informados no se sabe bien como, creían saber que don Miguel había firmado su alistamiento esa misma mañana.

Don Álvaro le dijo secamente:
 
- Tenéis unas ideas muy singulares para ser un gentilhombre.

Pero este golpe le era duro. Empalideció visiblemente. Le dijo a su hijo: 

- Pensad, señor, que no tengo ningún otro heredero.

Don Miguel miraba fijamente al vacío. Alguna cosa desesperada se pintó en esa mirada y, sin que ningún músculo de su rostro temblara, la cara se le cubrió de lágrimas. Entonces, don Álvaro pareció comprender que un cruel combate se libraba, quizás desde hacía tiempo, en el interior del alma de su hijo. Don Miguel iba a hablar, a confiarse probablemente. Su padre le detuvo con un gesto.

- No -dijo-. Supongo que se os ha estado enviada una prueba. No hace falta que lo sepa. Nadie tiene derecho a interponerse entre una conciencia y Dios. Haced lo que os parezca mejor. Para acarrear con vuestras miserias, ya tengo demasiado con mis pecados.

Encajó la mano de su hijo; los dos hombres se abrazaron solemnemente. Don Miguel salió. Desde entonces nadie sabía de su paradero.



MARGUERITE YOURCENAR, nació el 8 de junio de 1903, en Bruselas.

viernes, 6 de junio de 2014

LENSKY



¿A dónde, a dónde habéis huido, dorados días de mi juventud? ¿Qué me prepara el porvenir? En vano mis ojos intentan averiguarlo: se encuentra escondido detrás de una niebla demasiado oscura… Pero da lo mismo: ¡la ley del destino es justa! Si caigo herido por la flecha, o si pasa de largo, me está bien empleado. La hora del destino llega puntualmente a despertarnos o a hacernos dormir… ¡Bendito sea el día  con su sino, y bendita, también, la oscuridad de la noche! Mañana brillarán los rayos del sol que nace y el día estará lleno de luz, mientas yo, quien sabe, tendré que bajar a recogerme dentro del misterioso refugio de la tumba, y las aguas lentas del Leteo engullirán el recuerdo del joven poeta. El mundo me olvidará, pero tú, tú vendrás, hermosa, a llorar una lágrima encima de mi prematura tumba, y pensarás: ¡me amaba, me había consagrado el triste comienzo de su agitada vida! ¡Amiga de mi corazón, querida amiga, ven! ¡Yo soy tu esposo!


A. S. PUSHKIN, nació el 6 de junio de 1799, en Moscú.



jueves, 5 de junio de 2014

LOS PILARES



- Tú quieres construir esta catedral, ¿verdad?
Tom vaciló. Más valía que se mostrara franco con Philip; aquel hombre no soportaba las evasivas.
- Sí, padre. Querría que me designarais maestro constructor –repuso con toda la calma que le fue posible.
- ¿Por qué?
Tom no esperaba aquella pregunta. Tenía tantos motivos…Porque he visto que se hacen muy mal y yo puedo hacerla bien, se dijo. Porque no hay nada tan satisfactorio para un maestro artesano como ejercitar su habilidad, salvo tal vez hacer el amor a una mujer hermosa. Porque algo como esto da sentido a la vida de un hombre. ¿Qué respuesta querría Philip? Sin duda al prior le gustaría que diese una respuesta propia de un hombre, pero él decidió, con audacia, decir la verdad.
- Porque será hermosa.
Philip le miró de manera extraña. Tom no podría decir si estaba enfadado o qué.
- Porque será hermosa –repitió el prior. Tom empezó a pensar que aquella era una razón tonta, y resolvió agregar algo más, pero no se le ocurrió nada. Entonces se dio cuenta de que Philip no se mostraba en absoluto escéptico, sino que estaba conmovido. Aquellas palabras le habían llegado al corazón. Finalmente, Philip hizo un gesto de asentimiento, como si lo aceptara después de alguna reflexión-. Sí. ¿Y qué otra cosa puede ser mejor que hacer algo hermoso para Dios? –añadió.
Tom permaneció callado. El prior todavía no había dicho: “Sí, serás maestro constructor.” Tom esperaba.
Philip pareció llegar a una decisión.
- Dentro de tres días voy a ir a Winchester con el obispo Waleran a ver el rey –dijo-. No conozco exactamente los planes del obispo, pero estoy seguro de que pediremos al rey Stephen que nos ayude a pagar una nueva iglesia catedral para Kingsbride.
- Esperemos que os conceda vuestro deseo –dijo Tom.



KEN FOLLETT, nace el 5 de junio de 1949, en Gales




Ken Follett, junto a su estatua en Vitoria-Gasteiz

lunes, 2 de junio de 2014

SADE



Tienes que sentir lo indigna que eres de ello después de tu conducta de ayer. Desnúdate, y si sigues ofreciendo la más ligera resistencia a mis deseos, dos hombres te esperan en mi antecámara para llevarte a un lugar del que no saldrás en toda tu vida.

— ¡Oh, señor! —digo llorando y precipitándome a las rodillas de aquel hombre bárbaro—, cambiad de idea, os lo suplico. Mostraos generoso para ayudarme sin exigir de mí lo que me cuesta tanto que os ofrecería mi vida antes que someterme a ello... Sí, prefiero morir mil veces que infringir los principios que he recibido en mi infancia... Señor, señor, no me obliguéis, os lo suplico. ¿Podéis concebir la dicha en medio de disgustos y de lágrimas? ¿Os atrevéis a esperar el placer donde sólo veréis repugnancias? Así que hayáis consumado vuestro crimen el espectáculo de mi desesperación os colmará de remordimientos...

Pero las infamias a las que se entregaba Dubourg me impidieron continuar. ¿Cómo había podido creerme capaz de enternecer a un hombre que ya encontraba en mi propio dolor un acicate más a sus horribles pasiones? ¡Creeréis, señora, que inflamándose con los agudos acentos de mis lamentos, saboreándolos con inhumanidad, el indigno se preparaba él mismo para sus criminales tentativas! Se levanta, y mostrándose finalmente ante mí en un estado en el que la razón triunfa raras veces, y en el que la resistencia del objeto que la hace perder no es si no un alimento más al delirio, me agarra con brutalidad, aparta impetuosamente los velos que todavía siguen ocultando aquello de lo que arde por disfrutar. Sucesivamente, me injuria... me halaga... me maltrata y me acaricia... ¡Oh, qué escena, Dios mío! ¡Qué mezcla increíble de crueldad... de lujuria! ¡Parecía que el Ser Supremo quisiera, en esta primera circunstancia de mi vida, grabar para siempre en mí todo el horror que yo debía sentir por un tipo de delito del que debía nacer la afluencia de los males que me amenazaban! Pero ¿debía de quejarme de ello entonces? No, sin duda; a sus excesos debo mi salvación. Con menos desenfreno, yo habría sido una muchacha manchada. Los ardores de Dubourg se apagaron en la efervescencia de sus empresas, el cielo me vengó de las ofensas a las que el monstruo iba a entregarse, y la pérdida de sus fuerzas, antes del sacrificio, me preservó de ser su víctima.




DONATIEN ALPHONSE FRANÇOIS DE SADE, MARQUÉS DE SADE, nació el 2 de junio de 1740, en París.